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14 de abril de 2009

1ª Brigada de Comandos Británicos


Robert Swiss no siempre había sido oficial del ejército. Nacido en Suiza, en los albores del nuevo siglo, desde su mas tierna infancia estuvo rodeado de las grandes familias europeas. De este modo conoció a la que más tarde sería su mujer, Julia. Una joven suiza que enseguida consiguió captar toda la atención de Robert. Ambos estaban muy interesados en recorrer el mundo, llegando a viajar juntos en numerosas ocasiones, hasta que años después se casaron y se asentaron en Londres. Aquí es donde Robert desarrolló todo su potencial, finalizando entre los cinco primeros de su promoción, la carrera militar. Así consiguió el puesto que actualmente ostenta.
Después de que la primera guerra mundial acabase, intentó evitar la desaparición del cuerpo de comandos, pero los agresivos recortes de personal, consecuencia de la grave crisis mundial, consiguieron lo que los alemanes no habían logrado. Los comandos británicos eran historia.
Con el paso de los años la situación económica en el Reino Unido fue mejorando, y Robert fue allanando el camino para la futura aparición del cuerpo de élite. La fortuna le sobrevino de improvisto. El banco que su familia presidía en Suiza había conseguido absorber a su principal competidor, generando numerosos dividendos. En los próximos años destinó gran parte de sus recursos a la estructuración de un cuerpo de comandos, aunque siempre era rechazado, aludiendo a su elevado coste en tiempo y dinero.
Pasó el tiempo hasta que, una vez más, la suerte sonrió a Robert. Una gran familia suiza, muy afectada por la crisis, consiguió, gracias a sus relaciones con las altas esferas militares; que destinarán los recursos necesarios para el desarrollo de un solo grupo de comandos británicos, con la condición de que entre ellos se encontrase su hijo: Marcus Telerh.
Ahora el sueño podía hacerse realidad, tan solo faltaba una parte esencial y el rompecabezas estaría terminado: los comandos.
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12 de abril de 2009

La partida hacia la guerra.



7 de Abril de 1940.

Un pequeño barco pesquero, con bandera finlandesa, parte del norte de Inglaterra poco antes de la medianoche. Sólo lleva un tripulante, el experto marinero William Mc'Callum, que dirige el barco hacía la costa noruega, con la maestría y la calma que solo proporcionan los años de experiencia. El barco lleva un cargamento muy especial, aparte de varias cajas de pescado congelado de hace varios días. En las entrañas del pequeño pesquero, tras un doble fondo de pescado congelado, se oculta el primer comando británico. Anterior a la creación del departamento de fuerzas especiales, sus acciones decidirán en gran medida el futuro de éste.
Este reducido comando de tan solo tres componentes, se aventura a completar su primera misión en las gélidas tierras noruegas, ahora convulsas y peligrosas debido a la guerra. Su principal objetivo es conseguir información acerca de los planes el enemigo, esquivo y confuso, que en estos primeros pasos de la contienda, lleva toda la iniciativa, y marca el curso de la guerra según su parecer.
La creación de este pequeño comando es más un experimento arriesgado, que una proposición seria para la futura creación de un departamento de operaciones especiales. Las circunstancias de su nacimiento, por curiosas, merecen ser mencionadas.
Los comandos británicos nacieron en la Gran Guerra y obtuvieron brillantes resultados, obteniendo gran consideración tanto por los aliados del Reino Unido, como por sus enemigos. Aún así este cuerpo de elite desapareció durante el período de entre-guerras, pero no fue olvidado. Gracias a la audacia del Jefe del departamento de Inteligencia, dentro del propio ejército de tierra británico; se ha vuelto ha instruir a comandos, ante el comienzo de un nuevo conflicto.
El susodicho, un tal Robert Swiss, mas conocido como "S", por sus subordinados, creó un único comando que gozaba de toda su protección y del cuál se responsabilizaba. Tal vez por ello le dedicó tanto tiempo y recursos a su creación.
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